Una vez más, busco en el exterior el amor que no hallo en ti. Una vez más me siento desesperada y sola, desamparada y perdida. Y tan sola... Miserable, humillada y vulnerable...
Todo por ti, por tu culpa, por hacer mal las cosas, por romper tu palabra. Quiero hablarte, porque siento tanta rabia... Y quiero soltarla contra ti. Quiero decirte lo injusto que es todo, decirte que lloro por tu culpa, que las noches se me hacen tan tristes y los días tan largos...
Quiero recordarte todo lo que me dijiste una vez, antes de lanzarme al abismo. Quiero recordarte que nadie te va a amar como yo, con tal devoción... Nadie va a sufrir por ti lo que he sufrido, ni a aguantar lo que he aguantado. Lo sabes...
Quiero decirte que no merezco esto. Y que a pesar de todo eso, no quiero volver a ti. Bueno, quiero, claro que quiero, muero por ello. Pero no volveré, otra vez no... Y si tengo que morir antes de caer en tus brazos que rompen promesas, lo haré. Lo haría de verdad.
Ésto es todo lo que has conseguido por hacer mal las cosas... Por devolverme de una forma tan cruel las situaciones del pasado. Porque un día no podías hacerme daño, y al día siguiente no existía para ti. Porque un día me amabas, y al siguiente no recordabas haber sentido por mi. Porque ayer solo estaba yo, y hoy le escribes a ella lo que solías decirme a mi. A pesar de que ayer... Ayer me dijiste que no me preocupase por ella. ¿Entiendes lo miserable que suena todo...?
No mereces ni siquiera estas palabras...
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