Y de repente, bajón. Ya no es recaída, es un bajón tremendo. Ese momento en el que estabas por los suelos, y de golpe estás bajo tierra. Esto es una montaña rusa, voy subiendo muy, muy despacio, para que al llegar arriba haya un bache, o una caída bastante precipitada. No entiendo eso, no entiendo por qué me cuesta tanto llegar arriba, por qué al llegar tengo que caer... ¿Es que merezco o debo permanecer por los suelos? Dudo que lo merezca, no puede ser karma. Pero toda mi vida es así... Toda mi vida...
No hay nada que me mantenga ya, todo es demasiado inestable. Me encuentro en el borde de un precipicio desde que tengo uso de razón y lo único que hago es resbalar en la superficie. ¿Será la vida una prueba? ¿Será un curso intensivo para hacernos fuertes?
Esté lo contenta que esté, siempre me siento triste, y es un sentimiento que me sigue siempre, a todas partes. Es algo subliminal que no me deja disfrutar por mucho tiempo de los buenos momentos. Y si encima meto el pié en un hoyo cada vez que encuentro el sendero correcto, todo es muchísimo más tormentoso.
¿Realmente tengo que pasar por esto? Lo único que consigo es pensar más a menudo y más esperenazadamente en abandonar la vida y tirar la toalla. Aunque hay algo, no sé qué, que me hace negarme por completo a ni siquiera contemplar esa idea. Pero no podré estar así por mucho tiempo... No soy de piedra, puedo aguantar y aguantar pero acabaré consumiendome...
No hay comentarios:
Publicar un comentario