Hace unas noches quise morir de nuevo. Pero algo cambió mi forma de pensar, y fue llegar a arrastrarme simplemente por 5 minutos de su ayuda. Solo 5 minutos para escuchar su voz y poder dormir. Estaba desgarradoramente mal y la necesitaba demasiado, tantísimo... Pero ella no me dio esos 5 minutos, no. Estuvo distante, se negó y acabó por desconectarse.
Varias veces me dijo que a pesar de nuestra situación, si yo la necesitaba, ella estaría ahí. Y anoche me demostró que eran solo palabras. Que no es así, que si estoy sola, colgando de una pendiente, no va a mover una mano para ayudarme a salir. Y entonces todo se reduce a que debería ser yo quien tenga la fuerza necesaria para salir de ahí...
Y así será. Por más que me arrastre, ya no soy nada. Ya no soy asunto suyo. Si quieres a alguien, le ayudas. Estás ahí realmente. Y ella me ha demostrado que diga lo que diga le importo más bien poco. Así que aquí estoy, levantándome sola una vez más.
Espero haber aprendido la lección. Llevo dos días hablando y viendo a gente nueva, saliendo, y me siento muy deprimida pero una gran parte del tiempo llego a estar muy contenta. Espero que la vida me sonría de nuevo y me enseñe a no depender de nadie, nunca más.
No hay comentarios:
Publicar un comentario