Durante años tuve la mala costumbre de autolesionarme cada vez que creía que lo necesitaba. Es decir, cuando me deprimia principalmente. Es algo muy complicado de explicar para mí ya que no era un vicio, era una necesidad, o al menos al principio lo era...
Empezó siendo una mera manera de llamar la atención, de pedir ayuda y apoyo.
Pasó a ser una necesidad... La necesidad de autocastigarme, de obligarme a que el dolor físico me haga olvidar el emocional, a sentirme satisfecha, a tener lo que pensaba que me merecía, a huir de toda emoción negativa y de todo sufrimiento llamando a la sensación de alivio que te produce ver correr tu propia sangre, ver cómo se te escapa una pequeñísima parte de tu vida y saber que puedes morir, pero que no lo harás.
Es aliviador a veces sentir que recibimos el castigo que merecemos. Nos hace sentir en paz. Al menos yo.
Esa época dejó en mí cicatrices que durarían tanto como durase mi cuerpo...
Al final, todo se convirtió en ese deseo de satisfacción y de alivio y se convirtió en vicio. Por necesidad, pero un vicio al fin y al cabo.
Cuando pude alejarme de eso y dejar de castigarme físicamente de esa manera, pasé sin darme cuenta a dar puñetazos cuando sentía rabia e impotencia, o simplemente me sentía deprimida. A día de hoy no hago ninguna de esas dos cosas, lo llevo todo como puedo y lo saco todo llorando con todas mis fuerzas. De esa manera acabo agotada, sin fuerzas para pensar en autocastigos...
Sectumsempra es un hechizo inventado por el Príncipe Mestizo (Severus Snape) para defenderse de sus enemigos, quienes le acosaban en la escuela, provocando cortes por el cuerpo de éstos.
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