lunes, 10 de octubre de 2016

Mundo real vs tu propio mundo

Hoy hablaré de la gente.
Me cuesta mucho que me guste la gente. Pongo muchos prejuicios a la hora de conocer a las personas. No suele interesarme la gente, ni relacionarme, ni hablar con los demás. Me gusta la gente que me gusta, pero es tan difícil que me guste la gente...

Y eso, es posible que de deba a que soy demasiado cohibida. Sé que la gente hiere, hace daño, a mí me lo han hecho. Y eso me hace desconfiar. Porque siento que no les voy a interesar, que me van a ver mal, no me van a dar la oportunidad de hacerme conocer. No me gusta hablar con la gente porque creo que muchas de las personas con las que me he topado son altamente superficiales. Normalmente la gente te juzga antes de conocerte, y mientras te conocen, y después también. O es la visión que tengo yo. Y por eso, me describo como estas personas.
La sociedad me ha convertido en eso, el dolor me ha hecho crearme mi propio escudo, en mi propio mundo, un mundo en el que lo mejor y lo más feliz es encerrarse en casa viendo series y películas. Y leyendo. Porque en la ficción la gente no es así, en la ficción la gente es increíble. Son personas que creamos para ser perfectas, y te crean expectativas. Y sabes que no encontrarás a nadie como Augustus Waters, como Luna Lovegood, como Once, Emma Bloom, Quentin Cold-water.

Y, ¿quién quiere salir al mundo exterior teniendo ese mundo solo para ti, en tu habitación...? Gente a quien tienes cuando te sientes sola, en páginas o en una pantalla. Gente que está ahí, que tal vez te haga llorar, pero te hacen amarlos...

Vivimos en una sociedad que nos hace necesitar escapar de la realidad. Hay gente que no lo necesita, algunos lo necesitarán puntualmente. Bien, pues yo no recuerdo ni un momento desde el inicio de la secundaria en el que no lo haya necesitado.

He sido juzgada y pisoteada demasiadas veces. Tantas que he querido arrancarme del mundo material, para desaparecer de la sociedad, de esta vida muerta e inhumana. E injusta. Pero aquí sigo, y según dicen, eso es de valientes. Aunque yo creo que simplemente es de cobardes...

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