Acostumbro a ser juzgada por las decisiones que tomo. Y por las que no tomo, también. Todo el mundo, en realidad, ¿verdad?
Igual que todo el mundo ha sufrido, ha llorado. Mucha gente ha tenido tendencias suicidas alguna vez. Bien, pues a mí, esas tendencias, me persiguen. Desde bien pequeña.
Empecé a autolesionarme el primer año de secundaria, y desde entonces, de una forma u otra, lo he estado haciendo.
Pero no hablaré sobre eso hoy. Como he dicho antes, todos nos sentimos desdichados alguna vez, incluso a menudo. Una profesora me dijo una vez, tratando el tema del bullying, que incluso esas personas que provocan a otras las desdichas padecidas por mi persona, incluso esas personas, lloran al llegar a casa por una cosa u otra.
Solemos intensificar nuestros propios problemas hasta el punto de compararlos con problemas ajenos, y nuestros problemas siempre parecen tener más importancia que los de ese, o aquél. Pero la verdad es que todos los problemas son relevantes en igual medida cuando se trata de uno mismo. No digo que sean más o menos graves, sino que no hay tipos de gravedad cuando se refiere a lo que nos hace daño. Si nos hace sufrir, nos hiere, tenga la importancia que tenga, es algo importante. Aunque sea un problema que para cualquier otra persona no sería nada.
Pues yo tiendo a intensificar mis propios problemas, pero también los de lxs demás. No sólo por empatía, sino por una especie de tendencia a la depresión. Pondré un ejemplo:
Pongamos que cometo un crimen. Pues, no sólo sufriré por el obvio hecho de haberle arrebatado la vida a alguien, sino que me torturaré a mi misma por haber herido a su familia, y amigos. Sí, me torturaría. También es algo a lo que tiendo hacer. Y algo que me destruiría es el ser juzgada por lxs demás. "Como todo el mundo", pensaréis. Sí, como todo el mundo...
Antes de vivir con ello, sería capaz de quitarme la vida. No temo a la muerte, ya que creo que es un regalo: el grandioso regalo de no volver a sentir dolor, ni lástima, ni miedo, nunca más.
Tampoco sufriría por mis seres queridos. Ya que no tendría vida y por lo tanto, tampoco emociones. Aunque eso me hace pensar que sería egoísta por mi parte.
Y aquí, así, con una reflexión a medias, termino por hoy.
Habéis estado dentro de mi cabeza por un rato, o tal vez no hayáis leído nada. Pero al menos he plasmado un trozo de mi mente hoy.
A los lectores, espero que lo disfrutéis.
No hay comentarios:
Publicar un comentario